Si me preguntas, te diré que estoy escrita y dirigida por Wes Anderson. Pero si pudiera mudarme a una película, sería, sin duda, a la primera parte de El Padrino. Irrumpiría en la boda de Connie con un vestido marrón de lunares y subiría al escenario con la señora Andolini para cantar la que se ha convertido en una de mis canciones favoritas. Me haría íntima amiga de Enzo el pastelero, conduciría con mi mirada más sospechosa un Lincoln Continental Coupé como el de Sonny y cruzaría desafiante todas las autopistas de Nueva York. Por supuesto envolvería truchas, exprimiría naranjas y escondería giros de guion fantásticos en cisternas.

Películas a parte, puedo contarte que vivo con una cámara de fotos pegada en la mano. Disfruto capturando reflejos, insectos y cualquier rastro de brutalismo.

No he encontrado las palabras para explicarte lo que me hace sentir ver estos edificios

Soy Gallega de Ferrol, pero vivo en un pueblo de la Serra de Tramuntana. Desde mi estudio se oyen las ovejas, los pajaritos y el afilador.

Uno de mis primeros recuerdos es del día en el que mis padres pusieron un ordenador en mi habitación. Tenía 5 años, era 1999 y me maravilló la idea de dibujar en algo que no fuera un papel con colores que no puedo tocar.

(Más cosas…)

Cuando tengo un mal día, busco el capítulo del simulacro de incendio de The Office. Episodio 14, 5ª temporada. Le doy al play y espero, cómplice, a que Dwight siembre el caos más divertido en el que jamás me he visto envuelta.

Si no estoy haciendo nada de lo anterior, probablemente esté entrenando Pokémon. Mi favorito es Porygon, pero en el estudio me di el gusto de poner un Ditto, por eso de honrar el concepto.

Y hablando de caprichos…

(ESTOS SON SOLO ALGUNOS DE LOS MÍOS)

¿Te veo aquí?