Jordina Arnau

El reto
Jordina tiene una presencia serena, pero muy potente. Su identidad anterior diluía esa fuerza. El trabajo consistió en darle más empaque, más peso y más claridad sin renunciar a su sensibilidad.


La dirección
La clave era construir una presencia de mínimos: sobria, estable y con criterio, pero no fría ni rígida. Sobre esa base más contenida, la dirección dejaba entrar pequeños gestos de gracia y carácter para que la identidad no se volviera plana.




Y la traducción
La elección tipográfica fue central para construir esa lectura: una serif de trabajo con base muy estructurada, pero con suficientes rasgos expresivos como para sostener una identidad editorial, firme y sensible. La identidad se apoya en una paleta sobria, enriquecida por acentos que permiten jerarquizar y levantar ciertas piezas sin romper la serenidad general.El sistema se completa con un lenguaje gráfico basado en el gran protagonista del discurso de Jordina: el triángulo, convertido aquí en un recurso visual reconocible. En la fotografía buscamos sostener esa lectura: encuadres naturales, cierta tensión y una atmósfera editorial capaz de acompañar el tono general de la marca.
